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| (de izq a der.) CARO, IVANA, JÉCOLA, EMILY |
El primero de junio más conocido en nuestro medio como el Día del niño es un día en el cual las calles de nuestra ciudad -en especial el conocido Malecón 2000- se colma de niños, sin importar si cae un fin de semana o entre semana; este año se dio un día miércoles.
Para este día una compañera, Ivana Silva quien también es editora de este blog preparó una actividad que tiene mucho que ver con responsabilidad social.
Sabemos que para el Día del niño se preparan muchos eventos en la ciudad para agasajar a nuestros "peques de la casa" así que Ivana Silva pensó que los politécnicos no podían faltar.
Su idea de situarse en los bajos del barrio las peñas para pintar caritas a $0.50ctvs. de dólar, convocó a más estudiantes por medio de una página de red social, manifestando los materiales necesarios que se debían donar, la ubicación exacta, la hora y la fecha.
La convocatoria fue todo un éxito, fuimos alrededor de 25 estudiantes aunque algunos estuvieron más bien de paso, además cabe recalcar que la convocatoria que se hizo fue sólo para alumnos de un semestre en específico.
Se pintaron muchas caritas, además se vendieron sanduches, pero lo mejor de todo fue ver la sonrisa de cada uno de los niños que acudieron al punto.
Es decir que aquel evento fue parte de la responsabilidad que cada uno de los politécnicos tenemos con la sociedad; la gratificación y la satisfacción de servir al prójimo y velar por la felicidad que en este caso proporcionamos a cada uno de estos peques en su día, en especial a aquellos que se les pintó la carita gratis.
En fin para nosotros también fue algo muy especial además de inolvidable, ya que no tenemos un evento así todos los días ni todos los años, compartimos buenos momentos, nos pintamos la cara entre nosotros mismos, nos tomamos fotos, conversamos, reímos, en otras palabras fue un día sin igual.
Espero que en algún momento, ustedes puedan realizar un evento así, porque a decir verdad mis palabras no son suficientes para expresar lo que en verdad sentimos, sólo lo sabemos los que estuvimos allí y bueno quizás si pudieran mirarme notarían en mis ojos lo fantástico que se siente volver a ser un niño.